Sísmicos y volcánicos.
Los procesos sísmicos y volcánicos están estrechamente
relacionados con el movimiento de las placas tectónicas que constituyen la
superficie terrestre. Dichas placas descansan sobre la astenosfera, parte
superior del manto cuyas rocas se comportan como un fluido, lo que genera la formación
de corrientes convectivas.
El movimiento de las placas tectónicas representa la liberación
de energía del interior de la Tierra y los seres humanos lo percibimos en dos
formas:
1. Vulcanismo: es la salida
de roca fundida proveniente del manto interno a través de fracturas.
2. Sismos: son movimientos vibratorios de la corteza terrestre
producidos cuando las placas se acomodan en sus áreas de contacto.
La sismicidad y el
vulcanismo son consecuencia de la movilidad y de las altas temperaturas de los
materiales en las capas internas de la Tierra, así como de la interacción entre
las placas tectónicas; se manifiestan en aéreas o sectores muy específicos. Los
movimientos de laderas y suelos, no solo ocurren por movimientos tectónicos,
sino que pueden originarse también como producto de la erosión.
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